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En defensa de la educación local

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Estudios que demuestran que la educación local al aire libre mejora los logros alcanzados por los estudiantes

Por Stephen Skoutajan
Traducido por Santiago Garay

“La educación local es el proceso por el cual se usan la comunidad y el ambiente locales como puntos de partida para la enseñanza de conceptos de lengua, matemáticas, humanidades, ciencias y otras materias presentes en los planes de estudios. Mediante el énfasis en experiencias de aprendizaje reales y prácticas, este enfoque educativo incrementa los logros académicos, ayuda a los estudiantes a desarrollar vínculos más fuertes con la comunidad, mejora su apreciación por el mundo natural y genera un mayor compromiso por parte de ellos como ciudadanos activos y contribuyentes”. – David Sobel, 2004.

 

MUCHOS EDUCADORES SE PREGUNTAN CON FRECUENCIA cómo pueden demostrarles a los administradores escolares y a los padres de los estudiantes el enorme valor de sacar a esos estudiantes de las aulas y llevarlos a parques, arroyos, bosques o áreas comerciales de los alrededores, donde los contenidos de los planes de estudios cobran vida. Según los mejores estudios sobre educación ambiental local y reflexiva, lo que demuestra su incalculable impacto es el aumento de los logros estudiantiles.

La educación ambiental se ha considerado por mucho tiempo como otra área más que debe encontrar algún espacio libre en los planes de estudios, que ya cuentan con una cantidad abrumadora de expectativas que los profesores y estudiantes deben cubrir cada año. Sin embargo, gracias a discusiones y debates en salas de profesores, facultades y, lo que es más importante, aulas, la educación ambiental se ha empezado a considerar como el punto abarcativo que conecta todas las áreas temáticas dentro un marco relevante y auténtico.

La educación ambiental local y reflexiva ha demostrado ser una parte esencial de todo sistema educativo exitoso. Cinco de los mejores estudios de los últimos tiempos acerca de este enfoque destacan con claridad la manera en que la educación local y reflexiva relaciona los conceptos que se enseñan en las escuelas con lo que sucede en la comunidad escolar fuera de las aulas. Tales estrategias de enseñanza han demostrado, además, la capacidad de aumentar los logros estudiantiles generales por sobre los estándares exigidos por el gobierno. Los resultados demuestran la manera en que debemos empezar a hacer uso de las comunidades como centros de recursos para ayudar a las generaciones venideras a convertirse en personas innovadoras que puedan lidiar con los retos del futuro.

Antes de pasar a los detalles de los cinco estudios, es importante entender el rol que la participación comunitaria ha jugado, desde una perspectiva histórica, al motivar a los jóvenes a entender y relacionar los conocimientos mediante experiencias auténticas y, además, a aprender a innovar y experimentar en el proceso de generación de nuevas ideas. Cuando reflexiono acerca de mis propias experiencias como estudiante, tan sólo recuerdo aquellos días en que nos alejábamos de la rutina, cuando los profesores repentinamente decidían sacarnos fuera del aula o debatir sobre un tema local recién publicado en los medios. El autor Steven Johnson, en su libro “Where Do Good Ideas Come From”, realiza un paseo a través de la historia con el objetivo de encontrar patrones constantes que hayan dado origen a la innovación. A lo largo de la historia, en las oportunidades en las que la gente tuvo la libertad de interactuar y compartir ideas, pudieron resolver las cuestiones más importantes del día a día.

Lo mismo se aplica a las escuelas. Cuando los programas de alfabetismo se centran en enseñar a los estudiantes a realizar conexiones profundas y creativas entre lo que leen y lo que experimentan fuera del aula, estamos creando tierra fértil para la innovación y resolución creativa de problemas. Tal habilidad se ha convertido en uno de los principales indicadores de la capacidad de las personas de detectar el significado de lo que ven, oyen o leen. Si establecemos relaciones de manera constante entre los conceptos que los estudiantes aprenden con actividades o temas relevantes y significativos que tienen lugar en nuestros barrios y comunidades, tendremos la seguridad de que las conexiones serán duraderas y significativas.

Johnson utiliza el término “mente desorganizada” para describir los procesos mentales más innovadores. Los estudiantes con mentes más ágiles que se disparan de maneras en apariencia algo inconexas, o que quizás reaccionan con entusiasmo desenfrenado, son los que mejor representan este tipo de “mente” a la cual se refiere. Se trata de los estudiantes a los que se les tiene que recordar constantemente que deben levantar la mano antes de hablar. De hecho, son estos estudiantes a los que el aula les resulta el ambiente más restrictivo para aprender. Cuando les relato historias a mis alumnos, siento que casi puedo escuchar los estallidos de las sinapsis mientras asocian ideas. El concepto de desorganización, del que siempre se informa en la sección de habilidades de aprendizaje de las libretas de calificaciones, podría, en realidad, considerarse una característica positiva e indicadora de una capacidad altamente desarrollada para el pensamiento crítico y colaborativo. Steven Johnson hace referencia a los cafés británicos del siglo XVII donde las reuniones de grandes mentes llevaron a la era de de la Ilustración. De la misma manera, las clases al aire libre, las áreas comerciales del barrio o el parque local están llenos de “conexiones sólidas” que proporcionan la tierra fértil a partir de la cual los estudiantes pueden convertirse en la nueva generación de pensadores capaces de innovar. Es evidente que existen argumentos contundentes para convertir a las escuelas en centros comunitarios donde los estudiantes puedan aprender a través de experiencias auténticas, significativas y prácticas.

placebased2Las estadísticas que se desprenden de los cincos estudios que aquí destaco demuestran la efectividad de los programas locales y ambientales reflexivos en la preparación de los estudiantes para que alcancen o superen los estándares exigidos por el gobierno. Es cierto, por otro lado, que esto a menudo significa someter a grupos de estudiantes que constituyen una muestra representativa de la sociedad a exámenes estandarizados, así como también realizar entrevistas detalladas con profesores y padres. Los estudios pretenden demostrar la existencia de una fuerte correlación entre los programas reflexivos y locales y los resultados promedio mencionados con anterioridad obtenidos en una variedad de exámenes estandarizados.

A modos de ejemplo, podemos mencionar la escuela Crellin Elementary School. Los estudiantes de esta escuela de nivel inicial y primario han progresado de manera constante en una variedad de materias y disciplinas desde que la directora de la institución implementó un enfoque ambiental reflexivo en su planeamiento. ¿Era el aumento de las calificaciones obtenidas en los exámenes el verdadero objetivo de la directora Dana McCauley? Según su propia palabra, la intención era involucrar a los estudiantes en el mundo que los rodea. El pueblo, junto con los pantanos y bosques aledaños, fue el anzuelo que permitió a los estudiantes comprender de qué manera los conceptos que aprenden en la escuela tienen aplicaciones prácticas en la inspección de desechos, la construcción de plazas de juegos, la recuperación de ríos, la jardinería y muchas otras actividades. La Crellin Elementary School pertenece a un número creciente de escuelas que han decidido ir a contracorriente de los enfoques convencionales de enseñanza. Hace poco tiempo, la institución  recibió el codiciado premio Intel por sus logros en matemáticas. Todo esto, en una escuela a la que asisten estudiantes de familias que se han visto gravemente afectadas por la recesión y que son beneficiarias de un programa alimentario a precio reducido o completamente subsidiado.

En Estados Unidos, escuelas como la Crellin Elementary School emplean un programa conocido como ambiente como contexto integrador (EIC, por sus siglas en inglés). La introducción del informe titulado “Student Gains From Place-Based Education” dice lo siguiente: “El programa (EIC) se caracteriza por la exploración de la comunidad local y el entorno natural, experiencias prácticas de exploración del ambiente y resolución de problemas, planes de estudios interdisciplinarios, la enseñanza grupal y un aprendizaje adaptado a las habilidades y aptitudes particulares del estudiante. Las investigaciones demuestran que tal enfoque proporciona muchos beneficios para los estudiantes”. El informe fue llevado a cabo por el Centro de Niñez, Juventud y Ambiente para Investigación y Diseño de la Universidad de Colorado en Denver.
Ese mismo instituto de investigación publicó otro informe titulado “Benefits of Nature for Children’s Health”. En esta ocasión, el informe se centró en un listado acerca del desempeño de los estudiantes en áreas específicas, lo cual incluía desde la habilidad de concentración hasta la capacidad para resolver conflictos y lidiar con el estrés, cuando se encontraban inmersos en la naturaleza. La investigación señala con claridad el rol casi terapéutico y medicinal que juega la naturaleza,  que proporciona, además, un entorno que motiva a los estudiantes en su proceso de aprendizaje.

Asimismo, se llevó a cabo un estudio estadístico muy detallado que se titula “Effects of Outdoor Education Programs for Children in California”. La mayoría de los estudiantes involucrados en la investigación eran estudiantes de inglés y entre el 80% y el 100% de ellos eran beneficiarios de programas alimentarios subsidiados. El estudio se centró en las tres preguntas de investigación que se mencionan a continuación: • ¿De qué manera influye la participación en programas de educación al aire libre en las habilidades sociales y personales de los estudiantes (por ejemplo, el auto estima, la cooperación y el trabajo grupal)? • ¿De qué manera la participación en programas de educación al aire libre fomenta la protección ambiental y el uso prudente de los recursos naturales por parte de los estudiantes? • ¿De qué manera la enseñanza científica a través de la educación al aire libre mejora el entendimiento y el conocimiento de los estudiantes acerca de conceptos científicos?

Con respecto a las habilidades sociales y personales, los estudiantes en programas educativos al aire libre obtuvieron beneficios significativos en comparación con el grupo de control conformado por estudiantes que no recibían educación al aire libre. Los beneficios aumentaron sustancialmente luego de 6 a 8 semanas de haber iniciado el programa. Con respecto a la protección ambiental, los estudiantes que recibían  educación al aire libre no obtuvieron beneficios significativos dentro del programa pero sí demostraron interés por el ambiente en sus casas, que se tradujo, por ejemplo, en comportamientos tendientes a la conservación.

Como cabe esperar, los estudiantes involucrados en programas de educación al aire libre mostraron una actitud positiva hacia las ciencias y el ambiente natural, además de hacia el desarrollo de la lengua inglesa y las habilidades sociales y personales, entre ellas la resolución de conflictos, la autoestima y la cooperación. Como conclusión del estudio, se menciona la sensación de los estudiantes de que habían aprendido a valorar el ambiente natural y de que se sentían fortalecidos, ya que ahora sabían que podían hacer la diferencia. Este fortalecimiento y deseo de hacer la diferencia evoca las palabras de Steven Johnson. Cuando el aprendizaje de los estudiantes se limita a las aulas, se les impide realizar conexiones reales. Para muchos de los estudiantes involucrados en el estudio, era la primera vez que pasaban tiempo en un entorno natural. Como era de esperarse, los logros y habilidades de aprendizaje mencionados en los estudios han sido el foco de nuestros sistemas educativos y han resultado en inversiones significativas en materiales curriculares y en el desarrollo académico de los profesores. Sin embargo, tales inversiones rara vez se han traducido en intentos de que los estudiantes se involucren en la comunidad. El mundo que se encuentra más allá de los confines del aula es el “café” al que Steven Johnson hace referencia,  un espacio esencial en el que los estudiantes tienen la posibilidad de realizar conexiones relevantes y auténticas que “solidifiquen” los conocimientos y ayuden a esos estudiantes a comprender conceptos arraigados en los planes de estudios.

La Junta de Evaluación de Educación Local (PEEC, por sus siglas en inglés) también ha publicado pruebas convincentes respaldadas por estudios científicos que demuestran que los estudiantes aprenden mejor cuando salen a la comunidad, los bosques y los pantanos a aprender acerca de los lugares, gente y cuestiones que los rodean. Dichos estudios incluyen miles de entrevistas y encuestas a profesores, estudiantes y padres. Los resultados son positivos y demostrables.

En Ontario, el informe titulado “Reconnecting Children” del Consejo de Educadores al Aire Libre de Ontario (COEO, por sus siglas en inglés) cita estudios que respaldan el impacto positivo de lo que ellos llaman educación al aire libre y experiencial (OEE, por sus siglas en inglés). Señalan que, comparados con los estudiantes que han tenido poca exposición a la educación al aire libre, “los niños inmersos (en estos programas) han experimentado un aumento en la participación y el entusiasmo por el conocimiento en varias materias curriculares. Por ejemplo, la competencia de los estudiantes para desarrollar y aplicar habilidades lingüísticas se vio incrementada: los estudiantes demostraban interés por leer acerca de cuestiones que afectaban a la sociedad y les satisfacía tener la oportunidad de expresar sus opiniones. Por otra parte, la investigación enfatiza aún más cómo la educación local ha logrado con éxito tanto involucrar a los estudiantes en el aprendizaje como, a la vez, ayudarlos a mejorar los logros académicos de manera significativa. Esto se ha demostrado en el Consejo Escolar del Distrito de Toronto a través del Centro de Estudios Urbanos de Toronto, que tiene encomendada la tarea de reconectar los estudiantes al paisaje urbano con el fin de autentificar el plan de estudios.

Con el vaivén constante del péndulo pedagógico, las escuelas se encuentran en un continuo proceso de redefinición de las mejores prácticas. Las investigaciones proporcionan evidencia que respalda el éxito de las últimas iniciativas en lectura, escritura y matemáticas, que incluyen lo último en disposición del aula, lectura comprensiva, realización de conexiones e instrucción reflexiva en matemáticas.  Estas ideas innovadoras planeadas con cuidado se centran principalmente en el entorno del aula y rara vez en los espacios de aprendizaje que se encuentran fuera de la escuela. A través de los años, las clases anticuadas y estrictas del pasado han cambiado hacia un modelo de colaboración reflexivo y comunitario. Las razones de este cambio y los resultados están documentados de manera clara en los cinco estudios que se mencionaron con anterioridad.

Entonces, ¿cómo podemos hacer que la experimentación y la innovación sean la regla y no la excepción? Si queremos que nuestros estudiantes se conviertan en personas capaces de pensar libremente, resolver problemas y adaptarse a los nuevos parámetros de tiempo, espacio y recursos, ¿no deberíamos orientar el sistema educativo más hacia la inmersión de los estudiantes en la comunidad, donde puedan tener experiencias reales, auténticas y significativas? Las investigaciones indican con claridad que, cuando las escuelas se centran en experiencias auténticas dentro de la comunidad local, los estudiantes alcanzan e incluso superan de manera sistemática los estándares establecidos por el gobierno y, más importante aún, como Steven Johnson señala, estamos sentando los cimientos para una generación venidera de estudiantes comprometidos y preparados para innovar y experimentar con el fin de generar “buenas ideas” que les permitan enfrentar los retos inciertos del futuro.

 

Stephen Skoutajan es profesor del Consejo de Educación del Distrito de Ottawa-Carleton y vive en Ottawa, Ontario.

Santiago Garay es estudiante avanzado de Traductorado de Inglés en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.

 

Recursos:

Crellin Elementary School: <http://cardinal.ga.k12.md.us/Schools/CR/Home. html>
Student Gains from Place-Based Education <www.foresthistory.org/education/ Curriculum/StudentGains-Chawla.pdf>
Benefits of Nature for Children’s Health www.foresthistory.org/education/ Curriculum/BenefitsofNature-Chawla.pdf
Effects of Outdoor Education on Children <www.tcoe.org/SCICON/AB1330FinalReport. pdf>
The Benefits of Place-Based Education Brochure <www.peecworks.org/PEEC/ Benefits_of_PBE-PEEC_2008_web.pdf>
TED Talks –Steven Johnson: Where Good Ideas Come From <www.ted.com/ talks/steven_johnson_where_good_ideas_come_from.html> Reconnecting Children <www.coeo.org/research-summary.html>
Natural Curiosity <www.naturalcuriosity.ca/>
Issue-based Education in Action <http://languageartswithmrstephen.wordpress. com>
The Story of a School Garden, <http://ittybittygarden.wordpress.com>
Johnston, Steven. Where Good Ideas Come From: The Natural History of Innovation. New York, NY: Riverhead Books, 2010.
Sobel, David. Place-Based Education: Connection Classrooms & Communities. Great Barrington, MA: The Orion Society, 2004.